martes, 24 de noviembre de 2015

La historia de María



Esta entrada he de publicarla hoy, pues mañana tendré un día complicado y quiero contribuir con este pequeño relato a una causa que no debería serlo.

Todos los seres humanos deberían ser libres a la hora de amar y de elegir lo amado; pero va a ser verdad que el amor es ciego y que la elección no es la correcta en muchas ocasiones.
Tenemos derecho a equivocarnos pero no a costa de nuestra dignidad como personas.

Que este pequeño cuento imaginado se convierta en una realidad para muchas mujeres: Liberarse de una carga pesada y de un lastre inmerecido. Que los maltratadores sufran las consecuencias de sus actos y que no sean capaces de encontrar, víctimas que se les sometan.





María vivía en una casa de acogida para mujeres maltratadas por sus parejas; allí se las protegía cuando no tenían a donde ir y se las ayudaba a cicatrizar las heridas de la piel y las del corazón.
María descubrió que era posible la vida lejos de él, de sus manos cerradas en puños que en vez de acariciar lo amado, golpeaban con dureza su cuerpo, el mismo que ella le entrego terriblemente enamorada.

Huyó de su lado, fueron muchos los años de vejación, después de perdonarle y concederle nuevas oportunidades que el convertía en tortazos, insultos y puñetazos que la dejaban tendida en el suelo, aterrorizada y llena de moratones.

Ella tenía la esperanza de no terminar engrosando la lista de estadísticas de las víctimas fatales de esa violencia mal llamada "de género". Violencia pura y dura que no es femenina ni masculina sino pura crueldad, profanación, ferocidad, agresión salvaje. Por ello llamó a un teléfono que le dio una vecina que sospechaba de su situación, María estaba avergonzaba, pero no quería morir "Por amor"

Un juez dictaminó una orden donde se decretaba a su maltratador el que se alejara de ella, pero sabía que él no desistiría en el empeño de hacerla daño. El la consideraba su posesión. Buscaría la ocasión de encontrarla y le haría pagar muy caro el haberle abandonado; la denuncia tendría su precio. 

La justicia nunca es justa con los débiles, con los que tienen todas las de perder. En esta sociedad siempre ganan los que juegan con las cartas marcadas y los dados lastrados.

Un buen día María salió de la casa de acogida y no volvió, se la perdió el rastro...

Los responsables del centro se alarmaron por su repentina desaparición y ya se temían lo peor cuando al cabo de un mes, María apareció de nuevo por allí.

Sus labios sonreían a pesar de estar partidos, que junto con un ojo entrecerrado por un fuerte golpe, eran testimonios suficientes para comprender lo que de nuevo había vuelto a ocurrir.

Fue recibida con abrazos y besos por parte de sus compañeras, y azuzada por ellas se vio obligada a relatarlas su pequeña historia; esta misma que estáis leyendo ahora mismo, una historia que María quería olvidar a toda costa. 

Una crónica que era cruel pero que terminaba llena de esperanza en un nuevo futuro en libertad ya que, como ella misma contó, supo poner al fin tierra de por medio entre su ex-pareja y ella, mientras en un aparte pensaba: Más bien le puse la tierra encima, pero ¡Claro! eso no tenía porqué saberlo nadie ¿Verdad?




Derechos de autor: Francisco Moroz

33 comentarios:

  1. Grandioso relato, Francisco. No es de recibo que la solución absolutamente infalible sea "poner tierra por encima", pero en estos casos lo que hay es: "O tú o yo". Desde luego, yo seré la vencedora y ojalá lo fueran todas.
    Abrazos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una solución drástica...pero es que a veces no se merecen otra cosa.
      Entre vencer o morir, mejor la primera opción.
      Besos

      Eliminar
  2. De acuerdo con ambos. Mejor la primera opción... SIEMPRE!
    Te sonrío con el Alma.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que siempre debería vencer el armado con la razón, no el más fuerte, que suele ser el que menos razón ostenta.
      Desde el alma también mi sonrisa para ti.

      Eliminar
  3. Desde luego responder con violencia a la violencia puede no ser la mejor solución pero a veces, y visto lo visto, parece que es la única. No me puedo ni imaginar por lo que están pasando esas mujeres que viven atemorizadas continuamente, amenazadas, acosadas y sin solución pues la ley y la justicia parece que no saben atajar este gran problema y que es ahora mismo un lastre de nuestra sociedad.
    Fantástico relato muy apropiado para el día de mañana. Gracias por tu sensibilidad y concienciación.
    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hay muchas personas sensibilizadas con el problema, yo tengo conocidos en mi entorno que trabajan junto con estas mujeres, y ven con impotencia como la justicia lo más que puede hacer es insuficiente para evitar los acosos hacia ellas y sus hijos. Por eso le quise dar ese giro a la historia en que la pobre "María" obtiene su liberación a costa de tomarse una justicia por su propia mano. Una drástica solución con la que a lo mejor muchos escarmentarían.
      Considerando que también hay hombres maltratados por ellas, y a lo mejor sin mediar golpes físicos.
      Besos mi amiga.

      Eliminar
  4. A veces esa es la única solución posible para alguien que está enfermo pero cuyos síntomas padece un cuerpo ajeno. Yo no digo que esté bien, pero sí que lo entiendo...

    Un bonito homenaje a todas las "María" del mundo, que desgraciadamente son muchas, Francisco. Da escalofríos oir las estadísticas al respecto y saber que incluso entre los jóvenes es un problema frecuente. Ojalá que como sociedad seamos capaces de librarnos de esta lacra terrible algún día.

    Un beso grande y que tu día sea ajetreado pero no terrible :))

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Lo que yo no comprendo es, como muchas mujeres se entregan a hombres de esa calaña, yo no me creo que no se les vea venir con sus formas chulescas o sus solapadas prepotencias egoístas. Por ejemplo de los individuos e individuas que aparecen en programas como :Hombres y mujeres y viceversa ¿Qué puedes esperar?
      Por ello yo no hablo de desconfianza a la hora de una relación, hablo de prudencia y prevención, y ante cualquier signo de falta de respeto o agresión, romper esa relación que solo puede degenerar en algo peor.
      Besos

      Eliminar
  5. La verdad es que es lo que merecen y leyendo tu relato, me siento ligera, como si me quitaran una losa de encima, como si hicieras justicia por todas esas mujeres. Yo soy una acérrima detractora de la pena de muerte, pero, desde luego hay individuos que cuesta mucho pensar que merezcan vivir.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Rosa. Ya sabes eso de que: Los que escribimos nos podemos vengar, buscar soluciones tajantes a los asuntos peliagudos y terminar con finales felices aunque no sean los políticamente correctos. Son de esas licencias que sólo puedes tomarte a nivel literario.
      Y aunque la violencia no es la solución, yo les haría probar la misma medicina...y de seguro se derrumbarían antes que muchas mujeres, pues sólo los cobardes y los temerosos son los que utilizan la fuerza contra los débiles.
      Un abrazo

      Eliminar
  6. Saludos compañero, en los relatos podemos dar todo tipo de finales a las historias, sea cual sea el transfondo. Me ha gustado mucho la frase, llena de humor negro, de "Más bien le puse la tierra encima", que, además de reafirmar que ese maltratador no volverá a molestar a la protagonista, revela que ella ha tenido que tomar la solución más drástica. Como bien han comentado por aquí, no es necesario llegar a tal fin, pero tampoco lo es maltratar a una mujer, y eso por desgracia sí que abunda (y maltrato a algunos hombres que no lo revelan por vergüenza). Así que, qué demonios, en esta historia se ha logrado un final feliz.

    ¡Un saludo!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Efectivamente José Carlos! esa era la idea, dar un final feliz a la protagonista en detrimento de un bruto que a pesar de haberle alejado la justicia del entorno de la víctima, vuelve a las andadas y no ceja en el empeño de hacer daño.
      Nos horrorizamos de ese tipo de justicia radical.Pero como bien dices : ya nos hemos acostumbrado a las estadísticas de las asesinadas a manos de esos indeseables embrutecidos cobardes.
      Gracias por tus palabras. Un abrazo.

      Eliminar
  7. Por un momento he pensado que el desenlace era distinto, que cuando María sonreía a pesar de estar partidos sus labios se debía a lo que en muchos casos sucede cuando todas esas mujeres, a pesar del daño que sufren siguen "enganchadas" emocionalmente al maltratador. He pensado que era una más y he sentido un alivio real al ver que no era así.
    Cuando no hay otra salida, hay que buscar la que sea. Si desgraciadamente es esa, pues aquí más que nunca no hay mal que por bien no venga.

    Gracias por el relato Francisco, has narrado muy bien un hecho hoy, ya, tan cotidiano y que nos debe mantener en guardia.

    ¡Un beso muy fuerte! Que tengas un dia fructífero por lo menos ;-)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Como es habitual los finales han de ser inesperados y si pueden ser felices mejor que mejor. Ante estos casos por desgracia cada vez más habituales debemos enfrentar una realidad cruda y violenta. ¿Por qué alguien se considera más que otro?¿Por qué ha de demostrarlo con los puños? Yo personalmente a estos valientes los sacaría en cueros a un foro público y hablasen de sus razones para maltratar a personas indefensas, porque recordemos que también los niños son maltratados y ahí si que yo no transijo con ningún cobarde que es capaz de hacer eso. A esos ¡Garrote! como a perros rabiosos.
      Besos

      Eliminar
  8. Hola. Esta historia, aunque inventada, es el dìa a dìa de muchas mujeres alrededor de mundo y a mì me parece un final feliz, pues mejor que muera el dragòn que la doncella. Ciertamente la defensa propia està amparada en el derecho, pero este fenòmeno, que coincido contigo no debe llamarse violencia de gènero, no debe atacarse ùnicamente a travès de las leyes para la defensa de la mujer, albergues para mujeres, etc; ya que las raìces de este fenòmeno tristemente no sòlo ahonda en el propio sistema cultural de formaciòn de niños machistas y agresivos, sino en la crianza de niñas predispuestas a tolerar violencia.

    Eso quiere decir que los padres y madres no sòlo estamos obligados a dar un buen ejemplo en casa, en cuanto a los papeles a desarrollar como miembros en la familia y el trato que le damos a nuestras parejas; sino a enseñar a nuestros hijos e hijas a identificar patrones de conducta que no son aceptables.

    Excelente post.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muy acertadas palabras que suscribo al cien por cien. Es un problema el de la violencia que radica en la educación recibida desde niños, el ejemplo visto en los adultos que rodean a los pequeños y la repetición de los roles impuestos, parece ser, por una sociedad en la que parece que el predominio del hombre es imperante. ¡Quizás nos sintamos acomplejados o tengamos envidia de las mujeres! Todos somos seres con derechos y deberes; aunque tristemente la realidad es la que es. Luchemos pues dando una educación coherente y un buen ejemplo.
      Se bienvenida Arethusa,
      Un abrazo y mi gratitud

      Eliminar
  9. A veces me pregunto como una persona puede no escapar a tiempo de una situación como esta. ¿Cuánto tiempo es necesario para identificar a un sujeto enfermo? ¿Cómo puede seguir habiendo amor después de un primer puñetazo? Así, podría rellenarte el blog de preguntas a las que no hallo respuesta. En cualquier caso, ante un "tú o yo", me quedo con un yo con la tierra que sea necesaria.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esas mismas preguntas me las hago yo cada vez que leo otro caso más. Siempre son las mujeres las que mueren. Estos si que son cazadores de corazones. Ellas las víctimas perfectas. ¿Tendrá que ver esto con el amor mal interpretado?¿Con la ignorancia?¿Con el miedo? Yo también tengo otro puñado de preguntas sin respuestas.
      En lo que te doy la razón es en lo de "Acción. reacción" la defensa como decía Arethusa es un derecho legítimo.
      Besos

      Eliminar
  10. Tenía la sensación de que iba a terminar así, pero no por eso me desagrada el relato. En absoluto. Me ha gustado mucho el relato, Francisco. Un placer haber descubierto tus letras con este relato :D

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso quiere decir que como buena mujer, eres intuitiva. Te digo una cosa: si hubiera finales como este más a menudo en la realidad, las fuerzas del orden y la justicia pondrían el grito en el cielo y las medidas se duplicarían para que los hombres no fueran las víctimas.
      Esta sociedad está un poquito enferma.
      Un abrazo y mi bienvenida R. Crespo. Todo un placer que te quedes por aquí.

      Eliminar
  11. Terrible contenido el de tu relato, ese amor que se convierte en el terror más grande, junto con la vergüenza de explicar lo que está pasando. Terrible lacra que sigue sin resolver, lo más que conseguimos es que algunas se atrevan a denunciar, a no seguir teniendo miedo pero tienen que esconderse porque ellos siguen allí, amenazando y en algunos casos matando. Es terrible. Más educación, más respeto y entre todos seguir luchando para que no se tolere ninguna pequeña falta, ni en las mujeres ni en los hombres, que aunque está aún más escondido...también se da.

    No más violencia ni física ni psicológica, ayudemos a nuestros jóvenes a decir que no a que los controlen, a que les digan, a que les levanten la voz o la mano, respeto y dignidad eso es lo que tenemos que seguir enseñando, insistiendo para que no haya más muertes. Las mujeres no son de nadie, no son posesiones ni objetos, son seres humanos a los que se debe respetar siempre, no hay ningún sexo inferior al otro, acaso hay mucha incultura y mucho descerebrado que cree que con violencia se impone algo.

    Mi más rendido homenaje a esas mujeres que padecen en silencio, con miedo por ella o por sus hijos, cada vez tenemos que ser más los que digamos basta y a la menos sospecha, denunciar,

    Francisco, relatos como el tuyo ayudan a mostrar que hay salidas, aunque a veces sean drásticas, pero es su vida y con irracionales a veces no toca otro remedio.¡¡¡Bien echada la tierra!!!

    Un saludito

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No puedo añadir nada más para enriquecer tu comentario. Has indicado cual es el camino para combatir esta lacra de una sociedad en la que nuestros jóvenes copian modelos a seguir, y no siempre los más apropiados. La televisión es entre otros medios, con sus programas basura, los que abonan el terreno del machismo, de la violencia y las preponderancias. Medios que se encargan de multiplicar y deformar los tópicos femeninos de belleza exterior que seducen al hombre sin dejarle percibir valores fundamentales que pueden poseer las personas.
      La palabra respeto es la más sagrada de las palabras a este respecto.
      Muchas gracias Conxita por leerme y valorar estas letras.
      Besos

      Eliminar
  12. Hola, Francisco, me ha gustado mucho tu relato porque tiene ritmo, no te andas por las ramas y le has dado un final que, para mí, es estupendo. Como Chelo, pensaba que tu protagonista había vuelto con el maltratador, y qué quieres, me alegro de que no haya sido así. A eso se le llama justicia poética.
    No estoy a favor de devolver golpe por golpe, pero a veces, en estas situaciones de persecución, acoso y angustia, es la única vía que te dejan.
    En cuanto a lo que comentas a Julia C., no te creas que es tan sencillo darse cuenta de cómo son los maltratadores. A simple vista, cuando aún los conoces poco o con los amigos, son gente maravillosa, tierna, amistosa y divertida. Es cuando se quedan a solas con alguien más débil cuando demuestran su violencia, su desprecio y toda la bajeza de la que son capaces. Te lo asegura una que se libró a tiempo de alguien así, no es tan fácil de reconocer.
    Un beso, nos has hecho pensar a todos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. ¡Como me alegra leerte! todo un testimonio de primera mano y también ,por lo que veo con una buena resolución.
      Yo tengo la desgracia de convivir en mi entorno con uno de ellos, este, más bien, es un maltratador psicológico que utiliza el insulto y la denigración con su pareja.que no dejan señales en el cuerpo pero si en la autoestima.El caso es que sus dos hijas son testigos de esas acciones de su padre con respecto a su madre y parecen animarlo y jalearlo.
      Por supuesto de cara a la galería es todo un caballero educado y cortés y dotado de una buena cultura. Los lobos se disfrazan bien de corderos. Y a pesar de las denuncias repetitivas, las fuerzas del orden nos comunican que mientras la mujer no denuncie, no pueden intervenir. Triste ¿No?. Apuesto a que si a ese individuo le agrede alguien para demostrarle lo que es la fuerza bruta enseguida detendrían al agresor. La justicia es injusta como digo en el relato.
      Gracias de corazón por tu testimonio.
      Besos

      Eliminar
  13. Buen día Francisco, gracias por tu contribución y ojala todos los casos de maltrato tuvieran un final, ya no digo feliz, pero si un final de tranquilidad para la persona maltratada, sea quien sea mujeres y hombres (se del caso de algún hombre)..
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Yo voy más allá: ¡Ojalá! no hubiera casos de este tipo.
      Como indicaba muy acertadamente Arethusa todo empieza en casa con la educación recibida por los niños-as, Partiendo de ahí todo sería más fácil. Fue Pitágoras el que dijo: "Educad a los niños para no castigar a los hombres"
      Y que la violencia no tenga que ser nunca la solución.
      Un beso Amiga

      Eliminar
  14. Es muy triste que al final se consiga la paz con violencia, pero lo que tienen que sufrir muchas de estas mujeres no está escrito.
    Nunca entenderé como hay personas que pueden infligir cualquier tipo de dolor a un ser querido, la familia debe proteger nunca martirizar.
    Solo espero que en la posición en la que se encuentren nunca sea tarde para ellas, para volver a empezar.
    Me has dejado un regustillo amargo Francisco, hay cosas que escapan a mi entender y me dejan entre enfadada y apenada.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Los violentos, y no hablamos sólo de los maltratadores, se escudan en nuestra voluntad de no pagar con la misma moneda ni utilizar sus mismas armas. La justicia y la ley de por si deberían constituir defensa suficiente para sentirnos salvaguardados, pero tristemente no es así. La ley parece amparar al delincuente y al malhechor.
      Por ello hay que exigir leyes más explicitas para este tipo de individuos que son capaces de matar a sangre fría.
      Besos para ti Irene

      Eliminar
  15. ¡Buenísimo el final! Mejor ocultarlo, que si no, seguro que a ella le caen más años.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja. No es el final ideal...¡Pero que liberación! terminar con un bicho semejante a manos de la propia víctima que ya ha sufrido lo suyo a manos del...
      ¡En fin! ...Un abrazo

      Eliminar
  16. Lamentablemente, muchas veces el perfil de celopata/abusador/golpeador tiende a ser un hombre encantador que sabe atrapar a sus víctimas: mujeres cándidas y sin autoestima, que se dejan maravillar por la personalidad del macho dominante, ese hombre tipo "lider de la manada" que lentamente les va lavando el cerebro.
    A veces las mujeres confunden amor con sacrificio y se pasan la vida perdonando y soportando a los cavernicolas que tienen por pareja, asumiendo una postura maternal del tipo "yo lo ayudaré a cambiar para mejor"... En fin, es complicado y estoy abusando de las generalizaciones.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Quise decir cándidas o sin autoestima.La autoestima es vital, y un hombre abusador lo primero que hace es dañar la autoestima de la mujer para hacerle creer que no vale nada y hacerle creer, también, que él es lo mejor que ella puede tener, por tanto debiese ser más sumisa y agradecida. Es todo un control mental feroz.

      Eliminar
    2. Efectivamente así es Julio, lo primero que hacen estos individuos es anular la personalidad de esas mujeres, haciéndolas sentirse inferiores a él mismo, y ellos mostrarse como los salvadores y protectores de ellas.
      No añado nada, pues lo explicaste de maravilla y sería redundar en lo mismo. Con lo cual te agradezco este comentario tuyo que ha enriquecido el contenido del relato.
      Muy agradecido compañero.
      Un abrazo.

      Eliminar

Tus comentarios y opiniones son importantes para este blog y su autor.
Por tanto mi gratitud por pasarte por aquí y dejar tu huella y tus palabras.

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...