domingo, 9 de agosto de 2015

Triángulo amoroso



Su acaloramiento había llegado a cotas inaguantables y lo que empezó como una simple conversación entre dos personas que se amaban, estaba degenerando en una consecución de reproches lanzados a bocajarro, hirientes, como sólidos proyectiles hechos de palabras duras.


-¡Sabes que te amo! y que ese sentimiento no cambiará nunca, lo sabes bien, no se porqué te lo tengo que repetir una y otra vez cada vez que intento hablarte del tema.-

-¡Sí me quisieras de verdad no me abandonarías por otra!-

-Pero, es que sabes que estoy enamorado, sabías que tarde o temprano pasaría. Un hombre no es indiferente a una mujer, cuando esta le seduce, le atrae con miradas provocadoras y le lleva a su terreno. Esa complicidad que surge entre ambos cuando comparten cosas en común... el deseo, la pasión. En definitiva: el amor.-

-¿Y yo qué? ¿ya no cuento? Nuestra relación es agua pasada ¿Verdad? tantos años cuidando y velando por ti. Tanto sufrimiento y sacrificio en vano. Según tú no hemos compartido nada ni tenemos nada en común.
Si realmente me quisieras no te irías de esta casa con esa, esa...-

-¿Esa qué? ¿Vas a insultarla? 
Mira, quiero que comprendas que no tenéis porqué ser rivales, podéis ser amigas. y llevaros bien. Es más creo que os caeríais fenomenal.-

-¿Encima pretendes meterla aquí? ¿Los tres juntitos? para que tú te sientas como el Maharajá de Karziskán ¿Es lo que quieres?-

-Estás sacando las cosas de quicio, sabes tú que no es eso lo que yo quiero ni a lo que me refiero, lo que deseo realmente es que nos llevemos todos bien: vosotras dos y yo, o sea los tres.-

-El señorito lo que quiere es un triángulo amoroso de esos de telenovela venezolana ¿Es eso Verdad ? y obtener de cada una lo que más te interese.
Tu lo que quieres es matarme de un disgusto, y lo vas a conseguir...-

Esta conversación estaba degenerando por momentos. Creo que ella no quería comprender, temía perderme para siempre si yo salía por esa puerta. Y es justo lo que iba a ocurrir de un momento a otro, pues tenía que recoger a mi flamante enamorada. Por eso me estaba poniendo de los nervios el mantener esta absurda disputa, con el consiguiente retraso.

Pero ella seguía dale que te dale:

-¡Ya no me quieres Pablo! ¡No me respetas!¡Ya no soy nada para ti!-

No pude soportarlo más, mirándola airado pero con cierta lástima por no poder hacerla entrar en razón, salí por la puerta y bajé por las escaleras para no tener que esperar el ascensor y alargar el suplicio de sus reproches y su mirada desaprobatoria.


Ya en la calle y mientras me encaminaba al lugar de la cita con mi nueva chica, me hice la siguiente reflexión:


"No me extraña que con su manera de pensar, ninguna novia quiera seguir conmigo en cuanto les presento a mamá."





11 comentarios:

  1. Puffff ni idea de por donde iba a salir el argumento, Francisco, me has tenido pendiente y curiosa hasta el final!! :)

    Como relato es muy agudo y también crítico con ciertas conductas maternas; como realidad imagino que muy angustiosa. Yo nunca he conocido a una madre tan posesiva y obsesionada, pero es obvio que alguna debe existir. Mejor procurar tomárselo con humor :))

    Muy bueno y ocurrente, como siempre. Da gusto ver que el calor no puede con la inspiración ;)

    Un beso y feliz comienzo de semana!!

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    1. Gracias Julia.
      Espero por el bien de los hijos-as el que no haya muchas así de posesivas y absorventes. Pero haberlas háilas como las Meigas y doy fe que conozco algunas que provocaron divorcios..
      ¡Dios nos libre !
      Besos y bienvenida por estos lares literarios.

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  2. Madres de esas, en la películas y en las novelas, pero como la realidad tiende a imitar e incluso superar a la ficción, seguro que las hay de carne y hueso. Qué horror. Y lo mal que lo tienen que pasar ellas mismas. Uh! qué grima!
    Un beso.

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    1. Yo he creado una ficción exagerada de casos reales de mi entorno.
      Al escribir reflejas de alguna forma esas realidades un tanto distorsionadas para hacerlas creíbles pero a la vez un tanto esperpénticas para poder al menos esbozar una sonrisa.
      Besos

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  3. Yo me llevo fenomenal con mi suegra, es una señora encantadora y nos queremos muchísimo pero como diría mi abuela "Cada uno en su casa y Dios en la de todos".

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    1. Esa filosofía es la mejor para aplicar y evitar roces innecesarios y malos entendidos. Dicho de otro modo: Hay que marcar el territorio.
      Un beso

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    2. Yo no soy mucho de suegras. Voy por la segunda y no me he llevado especialmente bien con ninguna, pero creo que es problema mío, pues ellas son buena gente. Es que yo soy muy mía.
      Besos.

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  4. Me imaginaba algo así. ¿Será por experiencia propia? A veces las madres no dejamos volar a nuestros hijos, cuando en realidad no son de nuestra propiedad. Genial relato. Totalmente me has metido de lleno, muy real. Un abrazo

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    1. Me alegro que te haya gustado. No me creo que tú seas una de ellas.
      Un abrazo

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  5. Me he reido mucho en cuanto he llegado al final, muy original, como siempre. Eres magnifico escritor, enhorabuena.

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  6. Bueno tanto como magnifico no. Un hace lo que puede con la creatividad y las letras. Pero agradezco tus palabras tan generosas.
    Gracias amigo.
    Un abrazo.

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