Mostrando entradas con la etiqueta RELATOS A CIEN. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta RELATOS A CIEN. Mostrar todas las entradas

jueves, 19 de abril de 2018

Cuestión de principios




Ya se las apañarían para pagar las facturas de la luz, el agua y el teléfono, cuando tuvieran ocasión de hacerlo; nunca les gustó tener deudas a pesar de no sobrarles el dinero.

Pero lo primero es lo primero, pensaron, siendo como eran, personas con principios.

Y su preocupación más perentoria, en esos momentos consistía en salir corriendo del edificio antes que este se derrumbase encima de ellos.

Derechos de autor: Francisco Moroz

lunes, 16 de abril de 2018

Tiempo al tiempo






Salieron juntos cogidos de la mano de aquél edificio donde se había fraguado todo.

Recorrieron las calles que les vieron crecer identificando todos los lugares comunes de la infancia. Fueron al parque, donde dilataron las horas conversando sobre los pequeños sucesos cotidianos, recordando detalles de cuando eran niños y no tan niños. 

Y cuando llegaba la hora de comer, regresaban a la residencia de ancianos donde se habían vuelto a encontrar hacía dos meses y medio después de tanto tiempo sin saber el uno del otro. 
Se vieron y se reconocieron en aquellos dos adolescentes que un lejano día se prometieron amor eterno.



Derechos de autor: Francisco Moroz


lunes, 9 de abril de 2018

Condemnatio




Hacía casi dos milenios que lo habían crucificado, y aunque se reencarnó sucesivas veces para convencerlos de sus errores y de las injusticias que cometían, todo fue en vano. Le quitaban de en medio siempre de manera violenta cuando se sentían interpelados.

Había llegado a la conclusión de que el ser humano no tenía redención y era hora de mandarlos a todos al infierno que merecían.

El alcaide y dos guardias vinieron a buscarle a su celda, situada en el corredor de la muerte, para trasladarle al habitáculo donde se le administraría la inyección letal bajo la inquisitiva mirada acusadora de los testigos presenciales que se volvían a lavar las manos como Poncio Pilatos.

Una hora más tarde se oscurecería el cielo y un gran cataclismo acabaría con toda vida sobre la tierra.


Derechos de autor: Francisco Moroz

martes, 3 de abril de 2018

Ilusiones




Con los pies a remojo mientras pescaban los dos compañeros hablaban sobre sus conquistas amorosas.

Juan decía haber echado el ojo a la preciosa hija del alcalde, que estaba a punto de caer en sus redes.

Pedro aseguraba que acababa de echar el cebo a la bonita sirena que picaría de un momento a otro el anzuelo de su caña.


Derechos de autor: Francisco Moroz




domingo, 18 de marzo de 2018

Ruinas




Los rincones vacíos de la casa ya desmantelada le transmitían innumerables sensaciones, pero sobre todo la de desamparo.
Toda su infancia y parte de su juventud las pasó en ella, compartiendo momentos inefables y dolorosos con otros que como él, no fueron bendecidos por la fortuna.

Experimentaba el mismo abandono dentro de su corazón, una soledad a la que a pesar de los años transcurridos no se llegaba a acostumbrar.

Echaba de menos a su familia, aquella que se formó entre las paredes ahora ruinosas del orfanato.

Derechos de autor: Francisco Moroz

sábado, 3 de marzo de 2018

Tiempos de cambio





Se quedaban discutiendo donde pondrían el sofá, pues aunque les sobrara espacio para colocarlo junto a la vitrina, la mesa del comedor, las doce sillas, el aparador y el mueble de la televisión, lo que les faltaba eran ganas y motivación para redecorar en ese momento el que sería su nuevo hogar.

Tenían un sólido techo de puente sobre sus cabezas y unas vistas maravillosas a la ciudad. Lo que no tenían eran las cuatro paredes que limitaran la propiedad.

El desahucio les había cambiado la vida.

Derechos de autor: Francisco Moroz



sábado, 27 de enero de 2018

Prioridades






Ya recogerían la mesa mañana y fregarían cubiertos, platos y copas. Las servilletas las echarían a lavar junto con el mantel de hilo. Después barrerían los desperdicios del suelo.

Nunca tuvieron en el restaurante a la hora de cenar comensales tan destacados, y para una vez que los tenían, todo se había descontrolado de tal manera que no les quedaba más remedio que dejar toda la tarea para el día siguiente.

Antes de nada se personarían policías y forenses. El juez de guardia levantaría acta de lo sucedido, retirarían los cadáveres y los casquillos. Y a ellos les tocaría limpiar todos los rastros de sangre.


Derechos de autor: Francisco Moroz

jueves, 18 de enero de 2018

Un tipo sensible







Pestañeó dos veces para decir que sí, luego me miró agradecida con lágrimas en los ojos.

Eran muchos los días compartidos repletos de intensas emociones. El caso es que me había encariñado de la muchacha y sospechaba que ella sentía igualmente un amor profundo por mí. 
Su sumisión hacia mi persona y sus gemidos nocturnos cuando me acercaba así lo demostraban.

Me dolía la separación, pero no tenía más remedio que abandonarla a su suerte.

Le quité la mordaza y la cuerda que la maniataba. La dejé marchar, después de todo ya tenía el dinero del rescate y no era cuestión de dejarme atrapar ni por los sentimentalismos ni por la policía.


Derechos de autor: Francisco Moroz

jueves, 11 de enero de 2018

Deporte de riesgo





Bucear en el lago que había al lado de la casa se convirtió en una prioridad desde el fatídico accidente. 
Estaba asustado y el tiempo jugaba en su contra. Se sumergía cada mañana sin regatear esfuerzos.

Para ello, y después de salir del hospital, tuvo que aprender técnicas de submarinismo sometiéndose a un agotador entrenamiento diario.

Más costoso fue convencer a la policía sobre las circunstancias del suceso: Una distracción, una mala maniobra mientras aterrizaba la avioneta…

Ahora tenía que recuperar la droga que reposaba en el fondo, antes de que los que le contrataron la reclamasen. Si no, sería él, el que yacería en las profundidades calzando unos zapatos de cemento.


Derechos de autor: Francisco Moroz

martes, 2 de enero de 2018

Orgullo paterno




Su padre también le dejaba conducir la furgoneta desde que cumplió los dieciséis años. Confiaba plenamente en su pericia como chófer, de tal manera, que después de cada trabajo le decía lo orgulloso que se sentía de él.
Cada vez le daba más responsabilidades, y eso le hacía sentirse útil e importante.

Le había prometido que cuando cumpliese los dieciocho y si seguía por el buen camino, podría involucrarse más y participar de los atracos con un arma en la mano.

Derechos de autor: Francisco Moroz

jueves, 14 de diciembre de 2017

Lo imposible






Tardaría en encontrar la llave que necesitaba, pero no lo consideraba tarea imposible. 
No sería tan difícil como buscar una aguja en un pajar, una lágrima en la inmensidad del océano, el santo grial o la pluma de un ángel.

Era solo cuestión de empeño, tesón, ganas, esfuerzo, insistencia, paciencia, comprensión, sacrificio, detalle, dialogo, cariño, ternura, delicadeza, dedicación, afán, vigor, valentía, ímpetu, provocación, interés, vehemencia. Mucha voluntad, desvelos, ahínco, tenacidad y laboriosidad.


En cuanto la hallara, podría acceder al corazón de aquella mujer caprichosa, hacerla suya y vivir toda la vida junto a ella… Aunque bien pensado, casi que le resultaría menos penoso buscar un blanco unicornio.


Derechos de autor: Francisco Moroz



martes, 5 de diciembre de 2017

Ni contigo ni sin ti






No pudo seguir adelante sin ella, resultó del todo imposible a pesar de sus esfuerzos por abandonarla y mandarla a paseo. Ya le hubiera gustado no estar sometido.

Su sola presencia le ponía enfermo, pues le recordaba sus limitaciones y por ello, la aborrecía.

Era una relación forzada de amor y odio.

Hoy por cuarta vez intentó alejarse rompiendo sus ataduras; pero la muy tirana siguió imperturbable, como esperando a que fuera consciente de lo inútil de su rebeldía.

No en vano le soportaba, le llevaba y le traía… Al final tuvo que rendirse a la evidencia de que con su silla todo iría sobre ruedas.


derechos de autor: Francisco Moroz

sábado, 25 de noviembre de 2017

Duda existencial





Ahora o nunca – se dijo.

Era justo el momento de lanzarse al vacío sin dudar. Si fracasaba su plan se estamparía de lleno con la cruda realidad y si lo conseguía, sería el hombre más feliz sobre la tierra. De una vez por todas dejaría de estar en la cuerda floja, aterrorizado por el abismo de la incertidumbre.

Una mujer era la responsable de su situación desde que la viera por primera vez mientras limpiaba las cristaleras de unas oficinas del decimotercer piso.
Hoy estaba de nuevo allí, plantado frente a su ventanal haciendo gestos con las manos para que la abriera y poder hablar con ella y declararle todo su amor.


¡Ojalá le aceptase! sino sería su final.


Derechos de autor: Francisco Moroz


lunes, 13 de noviembre de 2017

Suspicacias





¿Qué será lo que le ponía su madre?

Me gustaría saberlo, pues cada vez que recibía un mensaje de ella en el móvil se azoraba y miraba para todos los lados. Después, con una sonrisa tonta, tecleaba frenéticamente la respuesta.

Un día vino con un ojo morado al trabajo, nos dijo que se trataba de un accidente domestico en la cocina. Ya no volvió a recibir más mensajes maternos.

Yo opino que su mujer tiene un poco de mal genio, los compañeros piensan que la tal “mami” no era realmente quien decía ser.

Los mal pensados abundan, pero, ahora me he empezado a poner celosa. 

Derechos de autor: Francisco Moroz

martes, 7 de noviembre de 2017

Insistencia





Y se ríe a pesar de mi resolución para callarlo a base de manotazos. Su insistente risa me crispa los nervios de una manera insoportable.

Aprieto a rabiar su cuerpecito de bebé, lo golpeo una y otra vez, pero continúa como si nada le afectase.

Me desespero, y en un arranque de maldad resolutoria, lo agarro con rabia y lo estrello contra la pared. 
Es entonces cuando cambia su risa por un llanto cansino igual de agobiante.

Definitivamente, pienso, el mecanismo del muñeco se ha estropeado.


Derechos de autor: Francisco Moroz

sábado, 28 de octubre de 2017

Mi tirano favorito




De forma continuada pretendes que me someta a tus caprichos, que forme parte de un juego entre dos que nunca quieres que se acabe. Y yo me canso, pues miro por ti más que por mí. Y tú actúas como si nada te importasen mis necesidades ni mis gustos. Eres ladrón de mi tiempo y de mi sueño.

Nunca te sacias de mi presencia y a veces desespero y rabio queriendo liberarme de tu acaparadora atracción. Cuando te interesa, despliegas todas tus armas de seducción.
No soy capaz de negarte nada, me tienes atrapada en un bucle de encuentros y desencuentros, de llanto y sonrisa. 

Algo más fuerte que el orgullo me empuja a quererte tal y como eres: egoísta, exigente, tirano y algunas veces maltratador.

Porque a pesar de todo siento que las entrañas se me desgarran cuando no te tengo cerca, que eres la luz que me alumbra y el sentido de mi vida. Te amo de veras y me desvelo por darte gusto.

Aunque hoy, ante tus requerimientos, tendré que proponerte otra forma de abordar nuestra necesidad de mutua compañía. Vengo agotada de trabajar y tendrás que concederme el favor de no tener que arrodillarme en el suelo para jugar con los Play Mobil.




Derechos de autor: Francisco Moroz



miércoles, 25 de octubre de 2017

Una vez más





Vuelve a pedirme que la empuje, y yo hago oídos sordos a su petición mirando para otro lado como si el ruego no fuera dirigido a mí. No quiero complicarme la vida con pleitos, juicios y otras zarandajas legales.

Las madres me observan con suspicacia, como para pillarme en falta y poder denunciarme por acosador, por pervertido, o vete tú a saber por qué otras transgresiones más.

Pero la miro, y veo esa carita tan linda y esos ojos que en silencio, me ruegan que la impulse de nuevo, para subir hasta el cielo sentada en la silla del columpio.

¡Qué diantres, soy su padre!... La empujo.



Derechos de autor: Francisco Moroz

LinkWithin

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...