martes, 16 de agosto de 2016

Insultos y reniegos- 1 - Imbécil



Todos sabemos las diferencias entre la lengua y el lenguaje.
La primera es la formada por el conjunto de sonidos orales y signos escritos que nos sirven para comunicarnos entre nosotros. Serán diferentes según las comunidades lingüísticas que los utilicen.
La segunda es la capacidad que tiene el ser humano de utilizar esos signos, gestos y sonidos según el significado atribuido de antemano a los mismos, para hacerse entender por otros congéneres.
Aunque la comunicación tanto oral como escrita posee elementos diferenciados y autónomos y distintas combinaciones, pueden complementarse perfectamente.
Tanto el transmisor como el receptor en esta interrelación que llamamos comunicación, poseerán pues, las herramientas adecuadas para entenderse y relacionarse de forma adecuada.
¿Este prólogo viene a cuento de qué? Sencillo.
Cuando hablamos: informamos, describimos, ordenamos, suplicamos, pedimos, felicitamos… Y si llega el caso también insultamos. Lo podemos hacer de forma elegante o grosera. Disfrazando nuestra intención con palabras sutiles o de esas tan sonoras y contundentes con las que se nos llena la boca de exabrupto. 
En todo caso el objetivo es herir la sensibilidad y socavar la autoestima del receptor para humillarlo de todas todas.
Para poder comprender lo que a veces se nos dice o decimos, es importante saber que significa lo que se trasmite. Eso es harto difícil cuando no conocemos el origen de ciertas palabras utilizadas en la actualidad, y su correcto significado.
Hasta para el insulto y el reniego necesitamos unos conocimientos básicos para no recaer en lo repetitivo y en la sobre utilización de ciertos “Palabros” que de por sí, quizás no significan lo que realmente creemos que significan. 
Hasta insultar requiere de conocimiento y arte, se debería realizar con propiedad y no "al buen tún tún".
Como bien dijo Cervantes: "De la lengua provienen la mayoría de los males el hombre"

Por ello en este apartado os iré presentando palabritas malsonantes, disonantes y ofensivas pero no con el ánimo de que insultéis mucho, pero sí para que cuando lo hagáis, lo hagáis con corrección y propiedad.

Empezamos.
Cuando a alguien lo tachamos de: Gilipollas se nos llena la boca de algo "aparentoso" y altamente ofensivo, y sin embargo simplemente le estamos llamando Tontito, alguien que va por la vida sin saber que es tonto, siéndolo hasta la saciedad.

Al contrario, cuando lo llamamos Imbécil, parece que el insulto no lo es tanto, incluso nos parece palabra pasada de moda de las que utilizaban nuestros abuelos y la gente muy cursi y refinada. 

Algo muy lejos de la realidad.
Según la R.A.E la palabra Imbécil puede significar dos cosas: Alelado, loco, falto de razón, débil mental. Y por otra parte: flaqueza y debilidad. Con lo cual el insulto recibido es mucho más culto y soterrado.

Pero lo más curioso es, que aunque ahora se utilice como insulto en mayor o menor grado, en épocas pasadas no lo fue. Su procedencia como casi todas las palabras en castellano, procede del latín: Imbécillis-llum que en un principio significaba: falto de apoyo, designándose de esta manera a los individuos que tenían alguna tara física y no podían valerse por sí solos. 

En otra acepción su significado es: sin bastón o cetro con lo cual señalaba a los niños o jóvenes inmaduros que no necesitaban esos instrumentos protésicos pero que a su vez carecían de sabiduría, inteligencia y sensatez que al contrario, portaban los ancianos. Y en una tercera acepción podría significar no acto para la guerra, denostando con ello al individuo referido como inútil, inservible y menguado de facultades para la realización de insignes hazañas o arduas labores.

En la antigüedad no era utilizado como insulto para denigrar al prójimo. Lo fue a partir del siglo XIX en Francia, extendiendose por el resto del continente europeo con el implícito significado de: Débil mental  

El uso que hacemos de este insulto en la actualidad ha menguado con respecto al de Gilipollas y sin embargo las acepciones ofensivas contenidas en él, son mayores en grado con diferencia.

Seguiré renegando en otra entrega de este apartado
“Fuera de contexto”



Derechos de autor: Francisco Moroz

16 comentarios:

  1. Muy interesante! Quién hubiera dicho que, según el diccionario, es peor decir "imbécil" que "gilipollas". Es verdad que, por algún motivo, el segundo suena peor XD

    La variedad de insultos que hay en castellano / español es increíble; el otro día vi un video en el cual algunas personas angloparlantes tenían que adivinar si determinada expresión era insultante o elogiosa. En un momento le tocó a una frase un poco larga, y un hombre dijo que debía tratarse de un elogio porque era demasiado trabajo decirla para insultar a alguien XDDD Obviamente, subestimó nuestra creatividad jajaja

    ¡Saludos!

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    1. Ciertamente el insulto y el reniego vienen de antiguo, nada es actual o más bien poco.
      Somos creativos a la hora de pergeñar formas de lenguaje nuevas para herir o vilipendiar al semejante. Ya que lo hacemos hagámoslo con elegancia al menos.
      Agradezco tu visita.
      Un abrazo

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  2. Me parece muy buena idea que nos enseñes a insultar porque yo tengo unas ganas...
    Yo a mis alumnos, cuando ya hay confianza y solo a los mayores, les llamo merluzos y mentecatos, pero saben que lo hago con cariño y nos reímos mucho. Mi abuelo me llamaba modorra que es un insulto que me encanta. Pero de todos ellos seguro que desconozco el significado original. Tampoco se me había ocurrido buscarlo. No sé si hacerlo o esperar a que tú me lo cuentes.
    Un beso.

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    1. Mi preferido es uno que parece referirse a cierta hortaliza hortelana que se daba para comer a los cerdos: Berzotas.
      Es rico nuestro lenguaje hasta para el insulto.
      Besos

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  3. Me parece una sección muy interesante. Aunque no soy de insultar mucho, bueno sí pero para adentro, está bien saber que es lo que estoy diciendo. Que chasco saber que llamar a alguien gilipollas es menos que llamarle imbécil ¿no?
    Yo sencillamente cuando me sacan mucho de quicio y ya es difícil suelto "arbitro" y me parto de la risa al ver la cara de imbécil que se le queda al otro que además no sabe que responder pues cree que me volví loca (es tonto pensarás, pero desde mi mente retorcida es un compendio de todos los insultos, mira que a esos pobres les llegan a decir burradas durante los partidos).
    A la espera de seguir enriqueciendo mis conocimientos, te envío un gran saludo.

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    1. Pobres árbitros, a parte de recibir miles de formas de insulto y aguantar estoicamente a todos ellos, ahora habrán de soportar el nombre de su profesión como insulto a terceros.No es de recibo ¿Qué han hecho los árbitros para merecer esto?
      Me alegro que te guste la idea. No solo de insultos se nutrirá esta sección. Permanece atenta.
      Besos

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  4. Cuando estuve trabajando con en una empresa cuya directiva era francesa, los gabachos coincidían en que los insultos y los tacos en español eran muy sonoros, me decían que sólo con el sonido de la palabra ya sabían que era un insulto.
    Me parece genial esta entrada. Lo que cuentas es sumamente ilustrativo, y la próxima vez que llame "imbécil" a alguien lo haré con más fundamento.
    A la expectativa me tienes con la siguiente entrada.
    Besos.

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    1. No dudes que habrá más como esta, están en preparación.
      Nuestro lenguaje posee una riqueza lingüística incalculable que deberíamos atesorar y darla a conocer. Hablar con propiedad trata sobre como hacerlo adecuadamente, conociendo el significado correcto e las palabras utilizadas.
      Y es verdad que cuanto más sonora y rimbombante la palabreja más contundente parece ser y no es así.
      Besos. Os seguiré informando.

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  5. De verdad no dejas de sorprenderme con tus entradas escritos y demás y una vez más lo has conseguido, la verdad cuando nuestra querida común amiga Chari me dijo que me pasara por tu blog, no me esperaba yo aprender tanto, y tan bien.
    Ahora tienen mas sentido los insultos, y aunque es algo que no me gusta utilizar, si lo hiciera porque alguien me saca de mis casillas, ya tengo mas fundamento, y todo gracias a ti. Espero el siguiente apartado para seguir aprendiendo acerca del insulto para saber el significado del mismo. un abrazo. TERE.

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    1. Lo mejor es no tener que recurrir al insulto, eso es lo primero. Pero si se ha de hacerlo será mucho más bonito hacerlo con conocimiento de causa y sabiendo lo que se dice.
      Te agradezco el que te sientas a gusto leyendo lo que escribo. Seguidoras como tú son las que se necesitan en cualquier blog para que este siga funcionando y teniendo sentido.
      Besos agradecidos Teresa

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  6. Hola Francisco, interesante este apartado fuera de contexto. Te cuento que por aquí se usa mucho eso de imbécil, pero más gilipollas, es porque se nos llena más la boca, explosionan los labios al decirlo; tal vez al ser más sonora gusta más. También se usa capullo, aberrón, cipote, pazguato, cabrón y todas las respectivas formas femeninas de cada una. Uf!!! al decir tanta "palabrota" junta parece que estás en terapia: ¡¡¡libera tus malas energías, venga, grita, chirría, que te salga de dentro, venga a vomitar todo aquello que te viene a la cabeza de él !!!... ese es el fin ¿no? Un abrazo

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    1. "Pazguato" es genial! Aunque confieso que "zoquete" es el más gracioso. Sin embargo, si tengo que elegir el mejor insulto en español de España, elijo "subnormal". No sé cuánto se usa, pero lo escuché en una novela y me pareció sublime XDDD

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    2. En la variedad está el gusto hasta para faltar el respeto. Muchísimas formas e hacerlo en nuestro listado de la R.A.E todos correctos a la hora de utilizarlos, pero con orígenes inusitados.
      Lo de: Subnormal es un insulto que pone en entredicho a un colectivo de personas con deficiencias mentales de las cuales ellos no son culpables; por ello su uso debe ser muy moderado como por ejemplo el de Maricón.
      Besos a las dos.

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    3. Gracias por el dato, esas cosas siempre es bueno saberlas :)

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  7. Muy bueno Francisco, creo que voy a recuperar el imbécil con todas las garantías de saber que lo estoy aplicando "comme il faut",
    Me ha gustado aprender estos vocablos, con propiedad, que más o menos utilizamos y algunas veces qué bien se queda uno, aunque sea por dentro, llamando imbécil al gilipollas de turno. Mira tú que sonaba mucho más gordo lo de gilipollas.
    Un beso

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    1. Hay que recuperar formas en desuso, pues aunque su origen sea venerable por los años trascurridos desde su invención, a veces añadirlas de nuevo a nuestro vocabulario, las rejuvenece y tonifica. dejando al rival confundido al no conocer el significado real de lo que le estás llamando.
      Las apariencias engañan también en esto de las palabritas.
      Besos amiga.

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