lunes, 1 de febrero de 2016

Camino sin retorno



Nunca imaginé que trascurridos unos años ya estaría deseando volver a mi lugar de origen. Una y otra vez desandaba el camino hasta donde empezó todo, e irremediablemente me topaba con la ventana de la casa a través de la que me asomaba por si veía algo que me recordara quien era yo en realidad.

Pero ahí acababa todo, como si nunca hubiera existido una salida al otro lado. Todo difuso y neblinoso en mi mente. Algo faltaba en esta casa pero por más que me asomara a la ventana no conseguía dilucidar de qué se trataba. ¡Quería entrar y no podía! ¿O era salir?

Este mundo que habito es de locos, todos parecen personajes escapados de un manicomio y no me encuentro segura, quiero escapar. Quiero salir de aquí para regresar a mi hogar ¡Pero no sé cómo! ¿O era entrar?

Mis inquietudes no son las de antes, y no obtengo satisfacción en las respuestas evasivas, o en las preguntas contestadas a su vez con otras preguntas. Todos se ríen de mis pretensiones y de mis ganas de escapar ¿O era de reencontrarme con mi propia historia?

Estoy un poquito harta de todos los individuos que me acosan y presionan y me someten a sus caprichos, siempre a contrarreloj, tan organizados ellos... ¡Corre corre que llegamos tarde! ¡Come! ¡Hora de dormir! ¡A descansar!
¡Dios que estrés!

Tan solo consigo rememorar que un día llegué siendo joven y ahora cuando me miro al espejo me veo a través de él y no me reconozco ¿Quién soy? ¿O quién no soy?

Creo que me estoy volviendo paranoica  y que estoy perdiendo la cordura a la par que la juventud. Estoy en un país de dementes acelerados, extravagantes y surrealistas; nada parece tener lógica ni pies ni cabeza. ¡Necesito escabullirme de este mal sueño! Y despertar.

De nuevo vuelvo a correr hasta golpearme contra el cristal. Me asomo y tan solo consigo ver oscuridad y mi reflejo. Me pongo nerviosa y me entra miedo y grito de desesperación incontenible.

No hay nada al otro lado, he perdido la puerta por la que entré, la han clausurado ¡No puedo salir! ¿O es entrar lo que deseaba?

¡No recuerdo! ¡No recuerdo casi ni mi nombre! y eso me confunde.

Vuelvo a gritar a agitarme nerviosa y es entonces cuando ellos vienen como titanes. Me agarran y me fuerzan a callar, me hacen daño y lloro balbuceando la única palabra que parece haberse anclado en mi cerebro de cuando era niña, la repito una y otra vez: ¡Carroll!¡Carroll!¡Carroll!
¡Ayúdame! ¡Tú me metiste aquí!

Y una voz dulce y consoladora me tranquiliza con su sedosa tonalidad, a la par que me acaricia la cabeza con suave mano, y entonces reconozco mi nombre cuando lo vuelvo a oír de nuevo salida de esa boca:

Alicia, estate tranquila ¡Es la hora de tu medicación!




                                                                                        Derechos de autor: Francisco Moroz.

38 comentarios:

  1. Como muchos de tus relatos, éste me ha gustado: es atractivo, está bien escrito y lo más importante el final es sorpresivo. Cada vez te superas más, Francisco.

    Un abrazo

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    1. Bueno, a veces me sorprendo hasta yo mismo de lo que me sale de la cabeza.¿Me estará pasando lo que a la protagonista? ¿Soy yo el que escribe o mis personajes?
      Gracias por tu comentario que infunde tanto ánimo.
      Abrazo

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  2. Un relato que te llena de angustia. Y el final me deja completemente sorprendida. Me ha gustado mucho, porque no me lo esperaba.
    Muy bueno, y te deja pensando.
    Un besillo.

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    1. Angustia y sorpresa. La verdad es que ponerse en la piel de alguien que perdió la cordura es terrorífico, sobre todo cuando quedan rastros, retales y trozos de recuerdos donde aún sabían quienes eran.
      Me alegra haberte causado esas intensas sensaciones.
      besos

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  3. Pobre Alicia, sometida a los antojos de su creador y que no puede caminar lo suficiente para llegar a ninguna parte...
    ¡Magnífico, Francisco! Tienes más imaginación tú que el Carroll ese ;-)

    Besos, en camino

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    1. La culpa la tuvo Kirke que me tentó a presentar algún cuento versionado de los míos. Y yo, que tengo debilidad por mi ahijada, fui y le hice caso. Y resultó esta locura de relato.
      Besos

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  4. Buenísimo Francisco. Lo lees y no sabes qué lees, estás un poco desconcertada y muy intrigada y de pronto, el final, devuelve todo su sentido al texto... pero ¡¡qué sentido!!
    Muy bueno.

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    1. Un sentido sin sentido donde imaginarte lo que desees. Podemos indagar sobre la veracidad del personaje que parece ser y que a lo mejor no. ¿Quién es quién? Esto es como un juego al escondite, donde la que se esconde es la razón y la cordura.
      Besos y gratitud.

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  5. Fantástico!!! Francisco. Es imposible escapar a la sensación de ansiedad ante el desconcierto de Alicia.
    Abrazo!!!

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    1. Bienvenida Mª Jesús. Todo un placer tenerte por aquí.
      Desconcierto. Otra sensación a tener en cuenta. La verdad es que si nos hacemos la pregunta pertinente a nosotros mismos, nos sorprenderíamos imaginando posibles respuestas. ¿Quienes somos?
      Agradezco tus palabras.

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  6. Francisco mantienes el suspense hasta el final que se resuelve con la toma de la medicación, ¡eres genial! Un abrazo

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    1. Tanto suspense para eso ¿Eh? Pero con todo lo que implica ese final.
      Gracias Maria. Un beso

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  7. La desesperaciòn pura, un excelente final que pondrà fin, al menos momentàneamente, a esa desesperaciòn.

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    1. Un mitigante, una droga que hará menos doloroso el olvido de lo que fue o recuerda ser. En la duda radica muchas veces la incertidumbre y el desasosiego que conducen al terror y a la locura...¿O quizás no?
      Besos

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  8. Me ha encantado la atmósfera tan agobiante que has logado crear. Pobrecita Alicia, no esperaba encontrármela al final de tu relato, la traéis loca entre Lewis Carroll y tú :)
    ¡¡¡Un relato genial, Francisco!!! Mil besos

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    1. El Carroll ese comenzó la historia y después la siguió a través del espejo. Yo simplemente aporté un final para su personaje que a lo mejor no lo era voluntariamente.Habría que preguntárselo a Alicia.
      Audietur et altera pars
      Besos

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  9. Genial, un relato de lo más imaginativo. Pobre Alicia, perdida en los laberintos de un cuento que ya no le gusta, haciéndose mayor sin entender por qué, confundida en un argumento que le es ajeno. A ver si algún autor talentoso crea una puerta de regreso y le da las indicaciones pertinentes para cruzarla...

    Muy bueno, Francisco, me ha re-que-te-encantado :))

    Besos de lunes!!

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    1. No ves, una locura de las mías, de esas que me gusta hacer con las palabras. Una historia de alguien que es o no, y no sabe si entraba o si salía. Parecería estar en un manicomio ¿ O es su propio mundo interno y enloquecido?
      Cada uno que concluya la historia en cuanto la sedación pierda sus efectos.
      Besos

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  10. Has jugado, a partir de la fantasia de Lewis Carroll, al juego del personaje prisionero del autor. Alicia enfrentada a una ventana-espejo. Una prisión-hogar. Una realidad soñada; y las preguntas contradictorias ¿salgo? ¿entro? que crean la sensación de angustia que vive el personaje. Muy bueno.

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    1. Es un vicio que tenemos los que escribimos, tú lo sabes: jugar con los personajes, ponerlos en un brete, en una encrucijada sin resolución como es en este caso.
      Somos crueles con ellos, y encima nos sentimos satisfechos ¿Hay mayor maldad que esa?
      Te agradezco las palabras y el que te quedes junto a mi. Es estupendo estar rodeado de Personas maravillosas.
      Un abrazo María É

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  11. Vaya relato pero bueno bueno, la verdad te deja intrigada hasta el final con una mezcla eso si de angustia pero desde luego el final es magnifico. Gracias por compartir este relato tan tan imaginativo. un abrazo. TERESA.

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    1. Es un placer compartir con vosotros a mis criaturas sabiendo que me leéis con tanto agrado.
      Te quede agradecido y te deseo un buen día teresa.
      Un abrazo.

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  12. La verdad es que como han comentado por aquí, una de las sensaciones que desprende el texto es el desconcierto, la sensación de desorientación que esta chica para estar condenada a vivir, tanto en manos del autor que la llevó al país de las maravillas, como de cualquier persona que se acuerde de ella para contar sus vivencias (cuerdas o locas) jeje. ¡Un saludo!

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    1. Creo que está condenada de por vida a estar encerrada en un bucle sin fin. Se sabe como comenzó, pero como terminará creo que nunca lo sabremos, siempre que haya alguien que retome la historia una y otra vez.
      Saludos José

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  13. En ese manicomio donde se encuentra Alicia seguro que está más de uno de los lectores de Carroll. Disney nos proporcionó una visión más accesible pero la novela es una auténtica locura. No me extraña nada que la pobre Alicia haya acabado así.
    Genial relato, Francisco, como siempre.

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    1. Un manicomio real o quizás el propio cuento en el que se haya metida. No sabe quién es ni donde está. Sólo un resquicio de cordura cuando se dirige a la ventana, pero no sabe que es lo que tenía que hacer si salir o entrar.
      Sí, todo una locura de cuento sin final feliz.
      Gracias Kirke .
      Besos

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  14. Para mí, has sabido crear esas sensación angustiosa que produce la propia locura y ese miedo al no saber dónde se está ni quién se es, ese temor que se siente al estar encerrado en un edificio o en la propia mente, profunda angustia que al final se desvela que la sufre la archiconocida Alicia y en esa medicación que debe tomar.
    Es triste ese no saber si entras o si sales, si estás o has desaparecido.
    Muy buen relato, aunque a mi me ha resultado angustioso, porque justamente lo has descrito de forma fantástica como nos tienes acostumbrados.
    Un abrazo

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    1. Angustia es lo que sentimos cuando no sabemos quienes somos. Imagina una pérdida de memoria y no recordar nada de tu pasado... Imagina el alzheimer, una angustia total al perder la identidad.
      Te agradezco como siempre tu opinión y la manifestación de tus emociones al respecto de lo escrito.
      Besos amiga

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  15. Bien Francisco, llevando la sorpresa a su extremo, justo en la última oración. Como todo buen relato corto.

    Pobre Alicia, su supuesta cordura siempre me ha parecido sospechosa.

    Saludos!

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    1. ¿Qué tal Julio?
      Agradecido por tu apreciación con respecto al relato. Tú también eres un maestro del corto.
      Saludos

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  16. La locura y la cordura delgada línea y a saber quien está de que lado, muy bien traido el relato con suspense hasta el la línea. Sencillamente genial. Un abrazo.

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    1. Gracias Mariola por esas palabras.
      La locura es una condición que causa cierta aprensión cuando la detectas en otros, pero cuando la padeces puede resultar desasosegante.
      Un abrazo

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    2. Muy ingenioso como siempre, un personaje de toda la vida visto desde otra perspectiva ¿O siempre fue así? ;).
      El caso es que como siempre te mereces una felicitación por este ingenioso relato. Me alegro de que sigas escribiendo y de que vayas evolucionando cada vez a mejor según mi punto de vista.

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    3. Muy amable por tu parte en eso de que voy evolucionando a mejor. Como diría una persona muy querida por mi: Vamos creciendo al revés. Cada vez más jóvenes y más sabios.
      ¡Ya quisiéramos! pero se intenta, al menos en el segundo apartado.
      Como siempre un placer tenerte cerca Yawaraka.
      Un abrazo

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  17. De nuevo vuelvo a correr hasta golpearme contra el cristal. Me asomo y tan solo consigo ver oscuridad y mi reflejo. Me pongo nerviosa y me entra miedo y grito de desesperación incontenible.


    Un relato q me ha creado angustia, traído recuerdos. No pensé en locura sino en la enfermedad horrible q es el Alzheimer, lo viví de cerca y...y es tremendo, quizá por eso tb., me angustié tanto mientras ´"escuchaba" a Alicia. Sentí el deseo de "sacarla" de su propia "prisión". Pero cómo se hace eso? :(

    Te sonrío con el Alma.

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    1. Un poco malvado hay que ser para meter a los personajes en tales embrollos, pero es lo que tiene manejar las teclas: Eres señor de lo que escribes aunque se te vaya de las manos.
      Un gusto vete por aquí y que me dejes tus comentarios.
      Besos

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  18. Un relato laberintico, esos segundos de cordura donde se replantea quien es y lo que esperaba ser, generan necesidad de escapar. Angustioso Francisco, pero genial.
    Es fantástico la manera en la que has modificado el cuento.
    Besos, :)

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    1. Pues me alegro que te haya impactado de alguna manera el relato. la locura es una enfermedad temible por desconocimiento del cerebro que nos rige.
      Te agradezco tus palabras Irene.
      Nos seguimos leyendo. Un beso amiga.

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